domingo, 29 de enero de 2012

Sin palabras


Y quisiera arrancarme la piel
Y vivir en un mar que son tus ojos
Dejar de soñar con los últimos besos
Y doblegar estos malditos sentimientos.

Atar toda la memoria
Y ponerle unas pesas
Para dejarla en lo mas hondo y profundo
De mi ser, no para olvidarte
Sino para no recordarte.

sábado, 28 de enero de 2012

Incoherencias de mi mismo y conmigo mismo.


Soy aquel ratón
atrapado por una leona,
que me araña, pero no me abandona.
Estoy enredado en la telaraña
de su mirada
y me hundo en las arenas movedizas
de tu sonrisa.
Carcelero y preso con las llaves de mis murallas
fractal poético de sonatas
que ya no tienen ningún sentido.
¡Vuela! ¡Vuela!
Como Ícaro para darte la hostia
Contra los acantilados
De la ecuación del pasado
con lo que no pudo ser
con lo que ya es un hecho.
Matame, que tus labios sean el fusil
y la bala
sea tu lengua que me atraviesa
y me llama.

viernes, 27 de enero de 2012

Descarnarse


Y tal vez busque fusilar el pasado,
y en esos instantes en el paredón
el aliento sabe a vida, y el corazón,
desbordante de pasión
se sale
y busca entre tallos de los versos
entre tantos poemas
entre tantas palabras mal puestas
un punto final, escurridizo,
que se esconde,
que no se deja ver,
que no quiere que le cojan,
¿o quizás o tal vez? es el corazón
ya maltrecho y apagado
el que no quiere buscarlo
y tan solo se para a pensar
en el alma que navega por los cielos,
buscando una estrella fugaz
que deje a la luna desnuda
y un viento mas que acariciar,
ese aliento, ese preciso momento
justo antes de caer al suelo.

domingo, 15 de enero de 2012

Y porque soy un estupido

Tengo un millón de poemas
tengo un billón de versos
todos ellos en mi cabeza
los quiero olvidar
para borrar tu recuerdo
y dejar de pensar
que te quiero


Tengo un millón de poemas
tengo un billón de versos
todos ellos en mi cabeza
los quiero olvidar
para borrar tu recuerdo
y dejar de pensar
que te quiero

Tengo que agradecerte


Después de ti. Soy roca

Hierro palpitante

Alguien que no se ahoga

Que solo busca la alegría

Que le da lo mismo la vida

Y es que mi epitafio

Ira en letras doradas

Y llenas de sangre

Que algún día se coagulara

Para desaparecer en un mar

De sentimientos.